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viernes, 30 de noviembre de 2018

DEMASIADO TIEMPO

¡Cuánto tiempo sin vernos. sin hablarnos, sin comunicarnos!
Demasiado tiempo sin hacer, demasiados momentos sin aprovechar, sin hallarnos, sin darnos la mano.
Nada de reproches. No hemos estado y punto. La razón, qué más da.
Si hay algo en que ambas nos alegramos es de estar de nuevo transmitirnos algo, por nimio que sea, por triste o vacío que sea.

Prometí no dejarte, no abandonar el viaje; pensaba que no abandonaría, que estaría, que no dejaría de viajar.
Y, supongo que no ha sido muy beneficioso que me haya tomado tantísimo tiempo.
Ya sé, tienes más que motivos para no creer ya en mí.
Sí Rosa, eres demasiado ego, no piensas y miras mas que a tu ombligo.


¿Y nadie es capaz de pensar o reflexionar si lo hago por voluntad o porque no sé hacer nada más?
Odio ser como soy. Sí, mi odio y mi rechazo no es que siguen igual sino que van a más.
Por eso, tal vez, me haya puesto otra vez a viajar. Se suele decir que viajar distrae, enseña, ... 
Y yo no persigo nada en este mi viaje que no sea salir de mí y ser alguien que no consigo ser.
Ya sé, soy quien soy y se supone que debo aceptarme. Pero me es más que imposible.
Estoy cansada, harta, asqueada de mi ser. 
Continúo caminando sin compañía alguna, sin saber dónde pertenezco si es que pertenezco a algún grupo, sitio, familia, agrupación ...
Nada busco y busco. Pues de alguna manera, si empecé este viaje fue para algo o por algo. Ya ni lo recuerdo. O sí.
Tal vez sea algo tan inherente a mi ser, el caminar en soledad, el aislamiento a que me veo sometida o que debo asumir.
Todavía no comprendo porqué no me he sentido jamás bien, o más o menos bien.
Odio ser quien soy y odio continuar este viaje que, por otra parte, es algo que no tengo otro remedio que hacer.
En tanto en cuanto me despierto, ya tengo que ... no tengo gusto de o por.
Mi valentía, mi esfuerzo y mis ganas son nulas, más nulas cada vez.

¿Cuál es mi camino? ¿Por qué estoy en este inmenso universo sin saber estar, sin saber dónde voy, simplemente continúo dejándome arrastrar por los minutos, horas, días, meses, años.

El miedo se ha metido muchísimo más en mí. El terror se apodera, me bloquea y me deja sin aliento.

¡Claro que preciso acabar! ¿Para qué sufrir tanto y tanto si mi presencia es tan sumamente  inútil?

Ya ves, somos de nuevo ambas quienes nos escuchamos.  Tú, la niña que me busca para ser protegida y guiada y yo, la adulta que nada puede hacer por ti.


Rosa Mª Villalta.